Aquello de lo que no se puede hablar genera encierro, te aísla.
Cuando quedaste aislado y encerrado en tu propia trampa, ya es tarde. Como una araña, que lentamente va tejiendo su telaraña.
Poco, a poco la araña teje su trampa mortal. La araña muy paciente, serena, espera agazapada a que el insecto caiga en su red. Cuando el insecto queda atrapado en la red, indefenso, la araña le inyecta su veneno mortal








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